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Crisis y tormenta emocional

Crisis y tormenta emocional

¿Cuántas veces quisiéramos devolver el tiempo para cambiar un acontecimiento de nuestras vidas?Se requiere una sola decisión “errada” para cambiar el curso natural de la vida, y se requiere una sola decisión para impactar la vida de una o incluso varias familias. Escribimos “errada” entre comillas, porque siempre tras una acción sea buena o mala, existe una oportunidad de crecimiento y un increíble potencial para aprender y llevar las cosas a un estado de equilibrio incluso superior al que añoramos del pasado.

Pero para transformar la crisis en oportunidad se requiere paciencia, voluntad y perseverancia. Cuando hablamos de paciencia, nos referimos a la que debemos disponer tras hacer consciente ese acto o decisión “errados”, donde suelen aparecer los cuestionamientos y la tormenta emocional, que llega cargada de una serie de emociones que nos empañan el panorama, haciéndonos ver nebuloso el futuro.

Es en estos momentos donde debemos mantener la calma y reconocer que las emociones van a decantar y vamos a tener mayor claridad para elegir un camino donde podamos dirigirnos al bien de las personas que tenemos alrededor y al propio. En los momentos de tormenta emocional es indispensable, quedarnos “quietecitos”, no hablar más de la cuenta, no tomar decisiones trascendentes y no actuar bajo el impulso de la tristeza, la ira o la desesperación.

Posterior al culmen de las emociones, llega un momento de aparente calma, podríamos llamarlo el “ojo de la tormenta”. Es aquí donde aparecen las oportunidades para “limpiar la casa” y mejorar incluso detalles que antes tolerábamos, pero nos generaban molestia. En estos momentos debemos estar alerta para reflexionar y elegir un camino a seguir donde se apunte al bien de todas las personas implicadas en la situación, este camino debe estar permeado por la voluntad para mantenernos en él incluso cuando vuelva a aparecer la tormenta de emociones que acompaña una crisis.

Es probable que incluso cuando las emociones encuentren equilibrio, aparezcan razonamientos que pueden distanciarnos de la voluntad de mantenernos en nuestra decisión, y es en este momento donde debemos soportar el esfuerzo y ser perseverantes en las acciones que hemos decidido implementar. Esta es la única forma de encontrar un nuevo equilibrio que signifique incluso una mejora de la situación con relación al pasado.

Como plantea David Niven, “El pasado no es el futuro”1 en este sentido un episodio del ciclo vital, no define lo que va a ser una relación o una vida en el futuro, simplemente hace parte del proceso de crecimiento personal y de entrenamiento de la libertad humana, en la cual nos enfrentamos a la lucha constante de hacer uso de nuestro libre arbitrio para acercarnos a la felicidad.

Es importante tener presente que en momentos de crisis el dolor puede ser muy intenso y congelarnos impidiéndonos avanzar, por esto es necesario darnos el espacio de mirar nuestro mundo interior, reconocer nuestras potencialidades y nuestras limitaciones, y en este sentido identificar si necesitamos ayuda de amigos, familia o profesionales para enfrentar la situación.

Esperamos que la lectura haya sido grata y te invitamos a reflexionar alrededor de las siguientes preguntas:

  • ¿Estoy experimentando un punto de inflexión vital?
  • ¿Me estoy confiando en el ojo de la tormenta y no estoy tomando acciones para un manejo real de la crisis?
  • ¿Estoy decidiendo y actuando en busca del bien de todas las personas implicadas en la situación?
  • ¿Estoy evitando tomar decisiones y acciones por temor o por no salir de la zona de confort?
  • ¿Necesito ayuda para enfrentar esta situación?

Escríbenos.

Darlen y Oveida. 

[1] Niven, D. Los 100 secretos de las parejas felices. Norma. Bogotá. 2003. Pág. 21.


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