Cargando...

¿Qué tanto sabemos del abuso sexual infantil?

¿Qué tanto sabemos del abuso sexual infantil?

Es habitual ver en noticieros de televisión, en publicaciones de redes sociales o en programas de radio, denuncias sobre un nuevo caso de abuso sexual en menores de edad. A pesar de ser este un tema que requiere profunda atención y compromiso por parte de las personas y las entidades, continúa sucediendo y cada noticia resulta ser más escalofriante que la anterior.

Según el Fondo de las Naciones Unidas en el abuso sexual infantil, “el adulto puede utilizar estrategias como la seducción, el chantaje, las amenazas, la manipulación psicológica y/o el uso de fuerza física para involucrar a un niño o una niña en actividades sexuales o erotizadas de cualquier índole”. Teniendo en cuenta esta descripción, les contamos cuales son los dos tipos de comportamiento sexual abusivo que pueden ocurrir.   

  • Sin contacto físico: mostrando los genitales, masturbarse delante de niños y niñas, mostrarles material pornográfico como revistas o videos, incitarlos a tocarse sus genitales mientras el adulto observa, utilizarlos para elaborar material pornográfico como fotos, videos.
  • Con contacto físico: tocarles los genitales u otras zonas del cuerpo, contacto buco genital, penetración vaginal o anal o intento de ella ya sea con sus propios genitales o con otras partes del cuerpo, por ejemplo, los dedos.  

Si bien la definición de UNICEF cataloga que la persona que comete el abuso sexual es adulta, es necesario que esto no es, camisa de fuerza, ya que también puede darse con niños de edades similares o adolecentes. Así las cosas, podemos identificar que existe abuso sexual cuando al analizar la situación reconocemos que se presentan las siguientes características.

  • Asimetría: existen diferencias marcadas en el poder, experiencia, desarrollo o conocimientos entre los niños, niñas o adolescentes.
  • Diferencia de edad: el rango de diferencia establecido se encuentra entre los dos y cinco años.
  • Utilización de fuerza física: uso de fuerza o violencia física para acceder sexualmente
  • Chantaje emocional: manipulación, engaño o amenaza para lograr los acercamientos sexuales.
  • Aprovechamiento de condiciones que sitúan al otro en posición de desventaja: se utiliza la existencia de alguna discapacidad física o mental de la víctima o esta se encuentre bajo la influencia de alcohol o drogas.

Aunado a lo anterior, solemos pensar que la persona que comete el abuso sexual con un menor de edad está detrás de una pantalla en internet o se trata de alguien ajeno a la familia, y si bien en algunos casos sucede de esta forma, lo cierto es que la mayoría de abusadores sexuales son familiares o personas cercanas de la víctima.

Las situaciones en las que se puede dar un abuso sexual son múltiples y siempre será diferente, sin embargo, teniendo claro algunas cosas como las que les compartimos en esta entrada, podemos emprender acciones que nos permitan estar alertas para identificar los posibles casos de abuso y de esta forma proteger los derechos de nuestras niñas, niños y adolescentes.

Oveida Rosales y Darlen Aragón

Compartir en redes sociales
Participe y comente esta publicación